Un libro tiene que estar maduro para ser leído. Pero tiene que madurar en la biblioteca propia. Se tiene que generar la madurez entre el lector y su libro. Hay veces que uno compra un libro maduro y lo lee en seguida, lo comienza ese mismo día y lo sigue hasta terminarlo. Pero hay veces que el libro, o mejor dicho, la relación entre el libro y el lector esta verde, le falta madurar y es ahí cuando no hay que forzar esa relación. Pero debe madurar en nuestra biblioteca, cada tanto lo tenemos que observar, leer la contratapa o el prólogo, o las primeras páginas para que siga madurando hasta estar listo. Hace muchos años me prestaron “A sangre fría” de Truman Capote. Leí diez páginas y lo dejé. No era que no me interesara, ni que me haya aburrido, ni mucho menos que me pareciera malo. Simplemente no era el momento. Tres años más tarde, que fue lo que tardó en madurar en mi biblioteca, estaba a punto para ser devorado. Y así fue. Está en mi Top Ten de libros más queridos y memorables. Porque fue deglutido en el punto justo de nuestra relación. Ya desde hace un par de años tengo madurando en mi biblioteca “La conjura de los necios” de Jhon Kennedy Toole. Es un libro que me lo recomendaron y me lo prestaron reiteradas veces antes que lo compre. Las tres primeras páginas las he leído seis o siete veces, todavía no es el momento. Lo estoy esperando como mi vino estrella de mi colección privada, como mi durazno que se va haciendo más jugoso cada día que pasa. Siento que ese momento está por llegar, quizás el próximo viaje, el próximo verano, o el domingo que viene, pero siento que está llegando. No creo que un libro se pase, pero eso todavía no lo se. Creo que un buen libro nos conecta con tantas cosas dentro nuestro, con tantos otros yo, que una vez que estamos listos para ese libro y ese libro está a punto para nosotros ya nunca deja de estarlo. Acabo de comprar en la Feria del Libro “La vida nueva” de Orhan Pamuk. Es el premio Nobel turco, y no leí nada de él. Mis raíces turcas, hicieron que lo compre automáticamente. Leí hoy la primera hoja y al instante supe que le falta. Que nos falta estar juntos un tiempo para ser leído. Ya maduraremos.
domingo, 10 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

4 comentarios:
Es la primera vez que visito tu blog, Randal, y lo que he visto, me ha gustado.
Me sucede como a ti, con la diferencia que yo compro los libros, los leo y los dejo madurar. Tiempo después los vuelvo a leer y encuentro sensaciones diferentes, sobre todo cuando se trata de libros que de una primera entrada me parecieron muy densos.
Tal vez adopte tu método. Así cuando el libro esté maduro lo pueda saborear mejor a la primera leída.
Un abrazo,
Blanca
Hola Randal.
Me pasa como a Blanca, es la primera vez. Estaba vuelteando por prosófagos y acabé aquí, y como nombras a Capote y nombras A sangre fría en tu estupendo post no me resistí a dejarte la pataza aquí metida y a decirte que también la tengo en mi lista de libros-que-me-dejaron-con-las-patas-p'arriba
Saludos¡¡
Randal, estimado: ¡da señales de vida! Te han posteado del foro qu yo, doloridamente de mi espalda, he recomendado a mi terapeuta.
Además, escribís, que da diarrea, che. De la buena.
Estee, lamento si no has estado a gusto en el foro, pero te quedan contactos valiosos, a mi ver, como Blanca y Ñam.
Bueno, no vine a soltarte un sermón, así que podés tranquilamente llamarme al orden
Me encanta como escribís.
Dejo constancia. Aunque no todo es mérito tuyo. El país, ¡ayuda!
Un abrazo.
Pd: y abrazos a mi kinesióloga.
Gracias por los comentarios!
Estoy desaparecido por temas de trabajo y por una bendita tesis que en berve pariré!
Extraño prosofagos y mi blog tiene mucha tierra!!
Saludos.
R.
Publicar un comentario