jueves, 29 de octubre de 2009

Parece hecho a propósito

Suelo decir en broma que Santa Cruz (en plena Patagonia) es el lugar donde se fabrica el viento, y que desde ahí se exporta a todo el mundo. Tuve la suerte de estar en varias ocasiones por esos pagos sureños y es impresionante lo que sopla la naturaleza, hay días que no podes estar parado por lo que tira el viento. Es sin dudas el lugar ideal para generar energía eólica. Energía no contaminante. Pero no. Nuestros gobernantes, siempre tan "lúcidos" deciden que es el lugar para construir una Usina de quema de carbón para generar electricidad. Eligen la forma más contaminante y que peor afecta el calentamiento global. Esto a muy poca distancia de los castigados glaciares. Sinceramente, parece que su imbecilidad hace que hagan las cosas a próposito de la peor manera...Indignante.

martes, 22 de septiembre de 2009

Una mujer hecha y derecha

En mi vida anterior fui mujer. Estoy seguro. O quizás en dos vidas anteriores fui mujer. Lo descubrí hoy apenas me levanté. Puse el nuevo disco de Bebe y mientras me duchaba y cantaba las canciones por enésima vez me di cuenta que la comprendo. Comprendo sus letras. Comprendo sus alegrías, y principalmente sus dolores. Pero no desde una mirada complaciente, condescendiente, sino desde la perspectiva de una mujer que pasó por esas situaciones. Me cuesta explicar esto sin que un amigo me diga: Maraca, reprimido u otra calificación más que aplicable a este comentario. De hecho no se si explicarle a mi novia lo que pienso sin que ella me diga: “si fuiste mujer entenderías que tus pedos en la cama no son graciosos y dejarías de hacerlo”. Pero hoy en la ducha me di cuenta que comparto con Bebe cada una de sus letras. Como una mujer hecha y derecha.

Los temas que me develaron mi pasado karmico: http://labebebellota.com/

jueves, 17 de septiembre de 2009

La injusticia del otro Yo

Anoche tuve un descubrimiento muy importante. Cené liviano como me recomendó el médico para pasar la noche sin ningún incidente de reflujo o acidez. Leí durante un período más que justo el libro “El origen del nombre de los países”, y sin llegar a la instancia de cabecear con el libro en la mano, lo cerré y me relajé para entrar en esa petit muerte que es el intervalo entre el día de hoy y el que sigue.

A eso de las 4AM una sensación profunda en la vejiga me indicó que era exagerada la cantidad de agua tomada en la cena. Es que durante el día había tomado muy poca y quise recuperar, antes de ir a dormir, para llegar a la cantidad indicada por mi nutricionista (“mínimo tres litros”). Muy dormido, con el antebrazo y la cabeza apoyados en la pared, oriné no menos de dos litros en un estado de zombi total.

Al tiempito de volver a la cama, el mundo real y el mundo de los sueños se empezaron a fundir hasta que el segundo se adueñó de mi cerebro.

En el sueño iba a ver un recital de Martin Buscaglia, o tal vez era un talk show de Andy Kustnesoff, simplemente ocurría eso que es tan normal en los sueños, una persona es alguien y al instante es otra con toda la naturalidad que este mundo permite. El show transcurría en una casa (o hostel), un lugar conocido. Conocido para el Yo soñador, aunque el Yo despierto no tenga idea de dónde o qué sea. En esta casa me recibía una chica que daba la sensación de ser la organizadora del evento. Ella me trató muy amablemente hasta darse cuenta que yo tenía una guitarra en la mano. Con dulzura, pero firme, me dijo:

– No podés entrar con la guitarra.
– ¿Me la podés guardar en algún lado y la retiro cuando me voy? –pregunté con buena onda.
–Siempre lo mismo, la otra vez que viniste trajiste una maceta –respondió fastidiada.

Automáticamente, el Yo soñador se dio cuenta que era verdad, que en el show anterior, en esa casa (o hostel), evento ocurrido en otro sueño, había asistido con una maceta en la mano, y la anfitriona, con muy buena predisposición, la había guardado. El Yo soñador notaba que entre despistado y abusador, muchos sueños después, volvía a hacer lo mismo. Pidió disculpas y prometió que sería la última vez.

De repente abrí los ojos y estaba alucinado. Desperté a mi novia y empecé a explicar lo sucedido.
– ¡Tengo dos memorias, una para cuando estoy despierto y otra para cuando duermo!
– ¿Qué? Son las 5 de la mañana, yo en una hora me levanto para ir a trabajar y vos seguís de largo hasta las 9, se considerado y dejame dormir.

Su reclamo era justo y seguí reflexionando sobre el tema en silencio. Era evidente. Mi cabeza tiene dos memorias en paralelo, y está claro que la memoria del Yo soñador está acumulando mucha información y por eso el Yo despierto (quien escribe estas palabras) tiene tan mala memoria. Está desproporcionada la asignación de recursos de mi cabeza entre estos dos mundos. Es un gran hallazgo, pero de alguna manera debo resolverlo.

Hoy, más tranquilo, puedo decir que mi descubrimiento me indignó. Porque en definitiva el Yo despierto, no tiene por qué aceptar esta lucha de recursos solapada, nunca blanqueada. En qué momento se negoció quién se quedaba con qué, bajo qué condiciones se determinó que el Yo soñador podía delirar, ser un héroe de guerra, tener sexo con la mejor mujer, volar, dialogar con las personas queridas fallecidas, y guardar esas memorias, y regocijarse cada noche sin compartir. Yo, el “despierto”, el “real” tengo un pedacito de esos archivos para utilizar y, guardar memorias que se limitan a broncas, deseos no satisfechos, frustraciones obstinadas, ideas no implementadas y, con suerte, algún segundo puesto en un torneo de fútbol de muy poca monta.

En cinco minutos me voy a acostar dispuesto a pelear por un lugar donde guardar cosas lindas. Quiero espacio para retener instantáneas plenas, alguna risa que encuentre por ahí, el sabor del próximo beso. A dormir, pero despierto. A pelear. Nos vemos.

martes, 25 de agosto de 2009

Si en Troya hubiese (o hubiere) habido dentista zafábamos de Brad Pitt

Inicio: Hace un año no sé si por un impulso, por una necesidad, por una necedad, por aburrimiento o por qué inicie un blog. Estaba (y sigo) trabajando en una novela, pero surgían ideas, reflexiones, cuentitos, y otras cosas que escribía, o simplemente las pensaba y no tenían un espacio, un lugar.

Confesión Honesta: Paralelamente, tenía la intención de escribir cada vez más (con la esperanza de alguna vez escribir cada vez mejor) y me propuse alimentar al blog por lo menos una vez por mes. Confieso que no siempre lo cumplí, y también confieso que para tratar de cumplir mi objetivo reciclé alguna reflexión o escrito viejo al que le di una lavada de cara y lo subí.

Párrafo Masturbatorio: Hoy, a un año, estoy aquí repasando los post y encuentro cosas que me encantan y otras que pasan como una comida de mediodía laboral, es decir, algo que satisface una necesidad, pero no me deslumbra ni se me tatúa en la retina (o en el paladar siguiendo el ejemplo). Entre mis favoritos está el primer post de todos: “Gorda desilusión globalizada” que es una mirada un poco freak de lo que fue la inauguración (fiasco incluido) de las Olimpiadas de Pekín. También me gusta mucho “Vampiros energéticos” que es una calentura que me agarré post conversación con alguien que solía chuparme la energía y lo vomité tal cuál está escrito. Más tarde lo publiqué en el Foro “Prosófagos” y quedó seleccionado y forma parte de la revista de relatos cortos que realizó el Foro. Por último, me gusta mucho “Una luz en el camino” que lo escribí desde la India y fue toda una revelación para mí poder entender ese tránsito tan lógico. Elijo estos tres hoy. Mañana no lo sé.

Reflexión Políticamente Correcta (se puede pasar de largo): Igualmente, pensando en esto de los blogs, siento que no es algo para tomarlo a la ligera. A pesar que todavía son pocas las visitas y los comentarios, no dejan de ser nuestras palabras expuestas frente a otros, y eso le da cierta importancia. El hecho que sea gratis, express y por internet no implica que no se lo valore, o no se lo mime, o no se lo critique.

Conclusión: Hay un refrán malísimo que dice “A caballo regalado no se le miran los dientes”, está enfocado a que uno no se queje o critique lo que le han regalado. Pregúntenle a los ciudadanos de Troya qué opinan de este popular refrán...!Te muelen a golpes! Todos sabemos lo que les pasó por no mirar los dientes del caballo que le dejaron en la puerta de la ciudad (¡Brad Pitt incluido!). Con lo cuál, mi opinión es que a pesar que este blog sea un regalo de la tecnología y que sea algo que “no me cuesta nada”, no deja de ser un caballo, cada vez más grande y más jodido, al cuál le voy a mirar minuciosamente los dientes cual dentista obsesivo y lo alimentaré para que crezca sano y fuerte como los perros de las publicidades de Dog Chow.

Remate: Feliz Cumpleaños Payasos Blancos (versión blogspot)!!

viernes, 31 de julio de 2009

Pequeño gran cambio permanente

Se cree comúnmente que despedir a alguien es comunicarle que deja de trabajar en ese lugar. Siempre se analiza desde el punto de vista laboral o económico. Pero creo que es mucho más que eso.

Esto se escribe desde el echante y no desde el echado. Porque la circunstancia, el karma, el destino o sólo la suerte lo puso de ese lado. Y esto se escribe porque en este momento de crisis brutalmente globalizada, toca pasar por esa experiencia que se podría describir, de la manera más académica y respetable posible, como “de mierda”.

Al pensar en despedir a una persona lo primero que viene a la cabeza es en lo feo de dejar a alguien sin trabajo, espera (por menos simpático que le resultara el personaje) que consiga trabajo pronto, y desea que no pase por penurias económicas el futuro ex-trabajador. Sin embargo, no solemos pensar un aspecto tan o más importante que implica despedir a alguien, y es el cambió violento de rutina que le vamos a aplicar a esa persona. Pequeños grandes cambios permanentes.

Nosotros, un humano 70% agua y tan imperfecto como el otro, vamos a tener el poder de determinar que una persona deje de almorzar con las mismas personas que lo venía haciendo cada mediodía durante los últimos dos años. Vamos a tener el coraje de hacer que deje de poner el despertador una hora y media antes del horario de entrada, cosa que hacía religiosamente para poder tener tiempo para ducharse, desayunar algo, y encarar ese día con la mejor intención posible. Vamos a tener la omnipotencia de establecer que ese personaje simpático que cada día, abstraído por su I-pod, tomaba el bondi a las 8 de la mañana en la esquina de Córdoba y Uruguay meneando la cabeza, no pertenezca más al crisol que componía el grupo de la parada del 140. Vamos a tener la soberbia de dictaminar que no vaya más a su clase de bajo a dos cuadras del trabajo, porque yo no le quedará tan a mano ir ahí y porque probablemente no tenga la plata para pagarlo. Vamos a tener la caradurez de pedirle que nos deje el celular, un back up de sus cosas, y que ponga al tanto a su compañero (más afortunado sin dudas) de sus temas así “no hacemos lío con los clientes”, y él lo hará y mandará un mail de despedida, dará sus datos personales para que lo contacten y pasará automáticamente a ser un cadáver en ese mundo que supo habitar por más de 24 meses.

Acá no quiero que haya juicio de valor. No importa si la persona se mando mil cagadas y merece ser echada, o si la crisis lo justifica, o si se lo echa injustamente, se habla del cambio que implica para una persona ser despedido, un cambio muy grande en un montón de cosas, y es un cambio ni elegido, ni previsto. Podría ser comparado a un accidente, es algo inesperado que te cambia todas las variables.

De eso se trata, de saber que cuando la persona que llamaste por el interno a tu oficina sale de ella media hora mas tarde no va a ser la misma. Su rutina, y por qué no su vida, cambió.

domingo, 10 de mayo de 2009

La madurez del libro

Un libro tiene que estar maduro para ser leído. Pero tiene que madurar en la biblioteca propia. Se tiene que generar la madurez entre el lector y su libro. Hay veces que uno compra un libro maduro y lo lee en seguida, lo comienza ese mismo día y lo sigue hasta terminarlo. Pero hay veces que el libro, o mejor dicho, la relación entre el libro y el lector esta verde, le falta madurar y es ahí cuando no hay que forzar esa relación. Pero debe madurar en nuestra biblioteca, cada tanto lo tenemos que observar, leer la contratapa o el prólogo, o las primeras páginas para que siga madurando hasta estar listo. Hace muchos años me prestaron “A sangre fría” de Truman Capote. Leí diez páginas y lo dejé. No era que no me interesara, ni que me haya aburrido, ni mucho menos que me pareciera malo. Simplemente no era el momento. Tres años más tarde, que fue lo que tardó en madurar en mi biblioteca, estaba a punto para ser devorado. Y así fue. Está en mi Top Ten de libros más queridos y memorables. Porque fue deglutido en el punto justo de nuestra relación. Ya desde hace un par de años tengo madurando en mi biblioteca “La conjura de los necios” de Jhon Kennedy Toole. Es un libro que me lo recomendaron y me lo prestaron reiteradas veces antes que lo compre. Las tres primeras páginas las he leído seis o siete veces, todavía no es el momento. Lo estoy esperando como mi vino estrella de mi colección privada, como mi durazno que se va haciendo más jugoso cada día que pasa. Siento que ese momento está por llegar, quizás el próximo viaje, el próximo verano, o el domingo que viene, pero siento que está llegando. No creo que un libro se pase, pero eso todavía no lo se. Creo que un buen libro nos conecta con tantas cosas dentro nuestro, con tantos otros yo, que una vez que estamos listos para ese libro y ese libro está a punto para nosotros ya nunca deja de estarlo. Acabo de comprar en la Feria del Libro “La vida nueva” de Orhan Pamuk. Es el premio Nobel turco, y no leí nada de él. Mis raíces turcas, hicieron que lo compre automáticamente. Leí hoy la primera hoja y al instante supe que le falta. Que nos falta estar juntos un tiempo para ser leído. Ya maduraremos.

jueves, 26 de marzo de 2009

¿El mal de los argentinos?

Muchas veces uno piensa por qué nos va como nos va como sociedad, ¿cómo nos va?, mal, muy mal, no seamos necios. Hace poco me comentaron de un documental (al menos su intención era dar esa sensación) donde se contaba que luego de un acuerdo Argentina y Japón cambiaban sus países, entonces todos los habitante de Argentina se iban a vivir a Japón y todos los habitantes de Japón se venían a vivir acá. ¿Cuál era el panorama? Pintaba así, nosotros nos íbamos a una de las mayores potencias mundiales, con marcas posicionadas como lideres en todo el mundo, unos de los mayores PBI, un poder adquisitivo obsceno y un territorio reducido, pero con una planificación urbana que hacía que la convivencia en las ciudades sea viable. ¿Con qué se encontraban ellos? Con un país con una deuda externa escandalosa, un Estado ausente, cero planificación (en todos los ámbitos), una distribución del trabajo vergonzosa, un riesgo país inclasificable, ciudades emparchadas, pero también un país con una riqueza de recursos al menos notoria, y espacio, mucho espacio, casi utópico para los japoneses. ¿Hace falta que diga lo que fue sucediendo con el pasar de los años?, ¿Alguien no se imagina lo que pasó con cada uno de los países? De su evolución (e involución, porque negarlo).
Entonces pienso, ¿qué es lo que nos identifica?, ¿Qué es lo que tenemos en la sangre que nos hace fracasar, chocar contra paredes, vivir en la queja constante y la insatisfacción?, y pienso en la corrupción, la falta de planes sociales, de educación, de salud, la falta de iniciativa, las pocas ganas de capacitación, el egoísmo compulsivo, el egocentrismo necio, la hipocresía...
Hoy esperando 15 minutos en una barrera baja pensaba en esto, y decía, bien hecha la programación de la barrera yo podría estar detenido 3 minutos, ya que el tren tarda apenas segundos en pasar, y ahí me di cuenta que a Metrovías (o como se llame) le importo tres carajos yo y todos los que estábamos parados, no es que sean malos en lo suyo, o desorganizados o que no tengan tiempo de arreglar el tema sino es que le importa un huevo y eso se traduce de una manera: Falta de respeto.
Señores y señoritas, mi opinión es que todo, absolutamente todo, pasa por la falta de respeto. Es una cadena de falta de respeto por el otro, por la ciudad, por el país, por el medio ambiente, por los de afuera, por el distinto, es la falta de respeto a todo lo que desencadena la tragedia argentina. Piénsenlo es tan simple como eso y los ejemplos son infinitos. Ej: Político, si yo no robo, roba el que viene atrás mío, y que demuestra esto, que la falta de respeto a los otros deriva en la falta de respeto con uno mismo y eso es frustrante, da enojo, nos saca energía y nos hace ser más mierda de lo que naturalmente debería ser un ser humana normal.
Sólo eso, quizás un pensamiento chiquito pero creo que con una gran clave...